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5 retos de la industria de la moda para este 2021

5 retos de la industria de la moda para este 2021

5 retos de la industria de la moda para este 2021

Dejando atrás un 2020 amargo, convulso y estrictamente definido por la pandemia del Covid-19, el 2021 se estrena con un sentimiento de esperanza y el anhelo de recuperar lo que conocíamos como ‘normalidad’, actualmente bautizado con más acierto como ‘nueva normalidad’.

La recesión económica que han sufrido todos y cada uno de los sectores comerciales ha afectado de pleno la industria de la moda, quien se ha visto obligada a replantear su modelo de funcionamiento para adaptarse a las demandas del consumidor y las necesidades del planeta.

Al otro lado del espectro, cada vez aparecen más marcas y proyectos de moda consciente que quieren hacer las cosas bien hechas, replantear el paradigma de la sostenibilidad y centrarse en el cuidado medioambiental y la responsabilidad social.

 

Hemos hablado con expertas del sector de la moda sostenible para definir los 5 retos más importantes de la industria para este 2021: ¿Cuáles serán sus prioridades y cómo se adaptará a las consecuencias causadas por la pandemia? ¿El interés de los consumidores por la sostenibilidad se mantendrá a pesar de las duras afectaciones económicas? ¿Qué modelos de producción representan el futuro de la industria? Periodistas, creadoras de contenido, consultoras y docentes especializadas en el sector nos dan respuesta a todas y cada una de estas cuestiones.

 

  1. Más local, menos global

Caracterizada por su versatilidad, la moda siempre ha tenido la capacidad de adaptarse a cualquier cambio social, mimetizándose así con las necesidades del consumidor y del sistema. Reich Roca, patronista, creadora de contenido y presentadora del podcast sobre moda sostenible ‘Llepafils’, afirma que la pandemia ha definido y definirá el funcionamiento de la industria para este 2021: “venimos de una moda muy global, pues esta era un reflejo de cómo vivíamos nosotros antes de marzo del 2020”, constata Roca, y apela a un retorno al ámbito local y sostenible en sintonía con un estilo de vida consciente y responsable.

Unas consideraciones que también comparte Sonia Flotats, consultora de moda y directora de So Good so Cute, quien afirma que la pandemia ha beneficiado a la sostenibilidad: “las marcas se han dado cuenta que este modelo de producción deslocalizado se hunde en el momento en que el sistema económico se colapsa”.

Así pues, Flotats sentencia que las grandes firmas se han visto obligadas a reducir el número de colecciones y desfiles porque las creaciones no se han traducido en ventas: “esto es negativo para el mercado pero positivo para el medioambiente”.

 

  1. Una producción controlada

Tal y como decíamos, la pandemia ha evidenciado la precarización del modelo de industria actual. “El cierre de fábricas durante la crisis del Covid-19 ha sacado a la luz la miseria en la que vivían miles de trabajadores que han quedado desprotegidos tras el parón de la producción”, explica Gema Terol, redactora de contenido sobre moda sostenible.

La sobreproducción de piezas fabricadas en el sudeste asiático es lo que permitía presionar a los proveedores para abaratar los costes, implicando esto una vulneración de los derechos laborales de buena parte de los trabajadores y trabajadoras de las fábricas textiles.

La necesidad de controlar las localizaciones de estas fábricas, así como de proteger a sus trabajadores es actualmente una de las medidas más urgentes para asegurarnos una industria sostenible y responsable, aunque Terol apunta que muchas grandes marcas de fast-fashion ya trabajan para mejorar su cadena de suministro.

Sin embargo, la cantidad de prendas de ropa que no han sido consumidas este 2020 a causa de la Covid-19, pone de manifiesto la necesidad impostergable de reducir el volumen de producción en las próximas colecciones: “ha quedado más que demostrado que no es necesario ofrecer un artículo en 15 colores diferentes”, concluye Terol.

 

  1. Comunicación transparente y contrastada

Las redes sociales son una de las herramientas más influyentes a la hora de transmitir un mensaje de responsabilidad medioambiental en lo que refiere al consumo de ropa.

Gema Terol considera esencial que las redes divulguen mensajes que faciliten la comprensión de la situación en la que se encuentra el mundo de la moda y que permitan educar en esta materia a buena parte de su audiencia. Sin embargo, Terol remarca que la información tiene que estar siempre muy contrastada y traslada la responsabilidad a los comunicadores:

“si los medios solo se sirven de la información que les hacen llegar las marcas, están haciendo la mitad del trabajo. Por ello cada vez será más habitual la presencia de expertos en medios de comunicación que tengan la capacidad de contrastar la información recibida por parte de las marcas y ofrecer un contenido de calidad al público general”.

Por su parte, Sonia Flotats remarca la importancia de la transparencia y la profesionalidad de quienes narran el relato: “los periodistas y comunicadores tenemos que explicar la problemática del modelo de fast-fashion en su totalidad, tanto las cosas que se están haciendo bien como las que hay que cambiar urgentemente”.

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  1. Economía circular e impacto positivo

Cada vez son más las empresas que procuran establecer su modelo de funcionamiento sin impactar negativamente sobre el planeta y promoviendo un sistema productivo más sostenible y responsable.

Sin embargo, Aglaia Gómez, consultora y comunicadora ambiental, destaca la importancia de fomentar un modelo de producción que vaya más allá del impacto cero y que repercuta de manera positiva sobre el medio ambiente, es decir, que genere un “impacto positivo”.

En esto consiste el tercer objetivo de la economía circular, denominado ‘regeneración de los ecosistemas naturales’: “esto es beneficioso en cuanto al mantenimiento de la biodiversidad y a la vez permite revertir los efectos del cambio climático”.

En este caso, las prendas de ropa se fabrican de forma circular y los materiales utilizados en el proceso de producción pueden usarse posteriormente como compostaje para al ecosistema, cerrando así el círculo de vida de la prenda.

 

  1. En búsqueda de un nuevo adjetivo

Sonia Flotats plantea un reto lingüístico muy importante que hasta la fecha no parecía ser un problema. “Estos últimos años se ha banalizado mucho el concepto de sostenibilidad. Ahora todo el mundo se lo está poniendo en boca y esto ha provocado una pérdida de credibilidad asociada a este término”, explica Flotats.

En sintonía con las demandas de la sociedad, las grandes marcas procuran poner en relación todas sus creaciones y diseños con la palabra ‘sostenibilidad’, sin que esto suponga un cambio sustancial y estructural en su modelo de producción.

La normalización del término, a menudo utilizado por marcas de fast-fashion para patrocinar una camiseta hecha con algodón reciclado o un packaging sin plástico, no suscita ninguna diferencia cualitativa en un público cada vez más concienciado.

Todo esto implica que marcas que siempre se habían definido bajo el mantra sostenible, actualmente estén buscando una palabra más adecuada para describir sus valores.

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