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5 cosas que la covid-19 ha evidenciado en la industria de la moda

5 cosas que la covid-19 ha evidenciado en la industria de la moda

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Desde que empezó la pandemia de la covid-19 se ha hablado y especulado mucho acerca de cómo estas crisis sanitaria influirá en el modelo de consumo de nuestra sociedad.

Por lo que respecta la textil, y tras escuchar a las personas participantes en la 3a Jornada Industria textil y sostenibilidad organizada Instituto de Investigación Textil y Cooperación Industrial de Terrassa (INTEXTER-UPC), éstas son mis conclusiones.

  1. Cuando el negocio tambalea, la sostenibilidad deja de ser prioritaria

Como ha asegurado Mikel Feijoo, fundador de la marca de moda sostenible vasca SKFK de la que hablábamos recientemente:

“Cuando las empresas están en modo supervivencia, todo lo demás pasa en segundo plano”.

Seguramente su caso, por ser una firma que tiene la sostenibilidad en su core, será distinto (“nosotros estamos dispuestos a morir con las botas puestas”, ha asegurado Mikel), pero en términos generales parecer ser –y en parte es lógico- que los planes de acción en pro a la sostenibilidad se queden en stand by en un momento en que lo prioritario es conservar puestos de trabajo.

  1. Ni una pandemia es capaz de cambiar los hábitos del consumidor

Aunque puntualmente el consumo ha bajado y la forma de consumir también (principalmente de la calle al online), parece que una pandemia no ha sido suficiente para que el consumidor final comprenda la necesidad de consumir menos y de manera más sostenible.

Y para muestra, la gran cantidad de mascarillas de un solo uso que se están utilizando y que ni siquiera somos capaces de reciclar correctamente. “Quizás, aseguran desde Hilaturas ARNAU, sería interesante poner un cánon a las mascarillas de un solo uso y bonificar el uso de  las reutilizables”.

  1. El e-commerce sí funciona

Tanto Joan Santamaria y Francesc Sola, de Hilaturas ARNAU, como el propio Feijoo, han asegurado que esta pandemia les ha obligado a acelerar sus planes para digitalizar sus canales de venta, convirtiendo ahora el e-commerce en una de las principales vías de venta.

“Hemos abierto un marketplace en cuatro idiomas para suplir el fuerte parón detectado en el sector de la moda”, aseguran desde Hilaturas ARNAU.

Y es que tal y como hemos visto en la mayoría de sectores, la venta directa al consumidor final es una de las pocas escapatorias para sobrevivir. Ahora será importante analizar el ciclo de vida de los productos utilizando este canal de distribución para ver si este modelo es más o menos sostenible que el de la distribución previa a minorista.

En contrapartida, parece que, cuando esto termine, “muchas tiendas  físicas multimarca habrán desaparecido y, con ellas, muchas de las marcas que vendían en ellas y que no se han sabido adaptar a la nueva realidad”, afirma Feijoó.

  1. Los proyectos sostenibles juegan con ventaja

Relacionado con el punto anterior, un aspecto interesante y positivo es el hecho que gracias a la desaparición de los intermediarios, las marcas tienen la oportunidad de dialogar de manera directa con sus el consumidor final y poder explicar mejor su propuesta de valor. En el caso de las firmas con un propósito y valores sostenibles, esto será muy positivo porque las permitirá destacar antes la competencia.

“Las porpias marcas –asegura Feijoo -, somos quien mejor podemos comunicar nuestro diseño y nuestros valores”.

Eso sí, será imprescindible tener una buena estrategia de comunicación e invertir en ella porque ya hemos visto como las grandes firmas de fast fashion se están apropiando del término sostenibilidad.

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  1. El sistema de gestión del residuo textil tiene que cambiar

Para terminar, echemos un vistazo a la otra punta del ciclo de vida del producto, el del momento de su fin de vida. Y es que parece que también ha habido cambios tras la pandemia. Albert Arberich, director de  Formació i Treball, entidades social creadora de Moda Re-, un proyecto de gestión de residuo textil, ha asegurado que la pandemia ha acelerado cambios en esta fase del ciclo que estaban previstos para de aquí varios años pero que el sistema no ha podido avanzar tan deprisa:

“Estos meses hemos visto un aumento del reciclaje de ropa por parte del consumidor, incrementándose además muy notablemente la ropa de peor calidad”.

“Esto –añade- se suma al hecho de que todavía no está implementado ningún sistema SCRAP (Sistemas Colectivos de Responsabilidad ampliada del productor) que obligaría a pagar una tasa por prenda producida, lo que ha provocado tener el problema pero no la aspirina”.

Parece que esta situación ha llevado a que incluso algunos operadores hayan abandonado la recogida por no serle rentable. De esta manera parece ser que si la administración pública no se pone las pilas con este tema puede producirse un retroceso en todo lo que habíamos avanzado en la recogida y reciclaje de ropa.

En conclusión, parece ser que la covid-19, claramente, ha cambiado muchas cosas en la industria de la moda y del textil. Algunas favorecen la sostenibilidad y las marcas de moda sostenible mientras que otras nos obligan a actuar rápidamente y de manera inteligente para no deshacer el camino. ¿Estaremos a la altura? Seguro que sí.

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