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Entrevista a Irene, creando comunidad con La Tribu de Mami

Entrevista a Irene, creando comunidad con La Tribu de Mami

Once y cuarto de la mañana de un día de febrero. Irene me abre la puerta de su pequeño y acogedor local en el barrio de Sant Antoni de Barcelona. El espacio y ella son como esperaba: acogedores. Las camisetas de La Tribu de Mami cuelgan orgullosas con sus mensajes, y al fondo un espacio de juego hace que mi criatura (voy porteando) pueda estar distraída todo el tiempo que pasamos charlando. La revista de Mums on Film y Lactancia nos reciben al entrar. Unas pequeñas escaleras de madera suben hacia el estudio y almacén de Irene. Todo junto parece como un pequeño camarote de barco donde te pasarías horas contando cuentos antes de ir a dormir.

Irene no es solo La Tribu de Mami, es mamá de Olivia y Lea, es ingeniera, programadora, es mujer, y es emprendedora. Cuando le pregunto con qué tres palabras se definiría, duda un poco, pero entre las dos acordamos que Earth, Moon & Mum podrían ser tres buenas palabras. Estas tres palabras forman parte de un diseño de camiseta de La Tribu de Mami, y de la misma forma que con sus colores, los mensajes de sus modelos también la definen a ella. “Soy Virgo y siempre he estado muy conectada a la Tierra. Después de ser madre, aún más. Con la maternidad me sentí como un animal, sabía que lo que me dijera mi instinto sería lo correcto”. Irene nos cuenta que es ingeniera y tiene una gran parte matemática, pero la maternidad despertó su parte más creativa.

Pero ¿en qué consiste La Tribu de Mami? Irene nos cuenta que La Tribu de Mami no es ni quiere ser una marca de ropa. Es un proyecto que va de maternar, de compartir, de hacer tribu. Las camisetas son solo una forma más de hacerlo, pero su intención no es crear una gran marca de moda sostenible. De hecho, dentro de muy poco podremos disfrutar también de un grupo de crianza semanal en el espacio de La Tribu de Mami, y se organizarán más talleres y eventos para hablar de la maternidad, además de seguir teniendo una pequeña colección de camisetas.

De hecho, mientras estamos allí, llama a la puerta otra mamá que viene a buscar una silla que Irene le regala. “Es una madre de la escuela donde van mis hijas: hacemos intercambio de objetos y ropa, y por ejemplo yo tenía esta silla que no usaba y esta mujer la necesita, así que se la doy. Es otra forma de crear comunidad”.

Irene es transparente, preocupada por el futuro de sus hijas y por contribuir a crear un mundo mejor.

En marzo de 2019, después de algunos desacuerdos con su proveedor de entonces, decidió renovarse y darle un giro al proyecto hacia la sostenibilidad. A partir de ahí se crearon los cuatro modelos que a día de hoy encontramos en su cápsula orgánica, con la intención de que este nuevo rumbo llegue a toda la colección.

“Lo más local posible es lo más sostenible posible. Así que decidí coger una patronista de Sabadell, busqué un taller en Mataró y el algodón orgánico lo compro en Girona”.

Irene, nos has comentado que eres ingeniera. ¿Cómo fue pasar al mundo de la moda? ¡Pues muy chungo! Ha sido todo un aprendizaje. He aprendido de dobladillos, sisas y costuras. Aunque siempre he sido consumidora de moda, ¡nunca había pensado a cuantos centímetros va la sisa de una prenda! Son muchas cosas las que no había tenido en cuenta, y para mí ha supuesto todo un reto.

Yo diseño los mensajes, siempre me ha gustado mucho el diseño gráfico y la tipografía, y amigas me ayudan a hacer las ilustraciones. Produzco en pequeñas cantidades y hago tiradas pequeñas. Dependiendo de la acogida que tengan los mensajes, los produciré también en la nueva cápsula orgánica, pero hay modelos que van a desaparecer.

¿Por qué decidiste lanzar esta colección mejorando la sostenibilidad del producto? Llegó un punto en que necesitaba parar, retroceder, rectificar y volver a empezar.  Quizás hace un tiempo hubiese imaginado La Tribu de Mami como un proyecto con un e-commerce internacional, pero luego me di cuenta que esto no es lo que quería:

“No soy una marca de ropa. Soy un proyecto que tiene camisetas sobre un estilo de vida y de crianza”.

Me di cuenta que la gente compra de forma compulsiva, y yo a nivel personal ya me había alejado de esto, del fast fashion y del consumismo masivo, así que también quería alejarme del gran consumismo con mi proyecto. El público español no está preparado para gastarse lo que realmente costaría este producto hecho de forma más sostenible, así que decidí que era mejor reducir y hacer grande el proyecto de otra forma. Ahora estoy en otro momento y el enfoque de La tribu es otro.

¿Qué encontraremos en esta nueva tribu? Bueno, yo empecé La Tribu de Mami porque tenía la necesidad de estar rodeada de personas que tuvieran la misma visión que yo: quería pasarme el día abrazada a mi hija y que nadie me dijera que la estaba malcriando. Así que la tribu nació como un proyecto para madres, para sentirnos acompañadas, y quiero volver a esto.

Dentro de muy poco empezaremos a hacer un grupo de crianza, que será un espacio donde compartir nuestras experiencias como madres.

Irene me enseña una frase que le gusta mucho de la revista Lactancia, que dice que “el 99% de lo que te pasa en tu maternidad, es lo normal”. Las dos la encontramos una muy buena definición de la maternidad, porque en un mundo donde nos creemos solas y poco comprendidas, de repente nos damos cuenta que somos muchas las que estamos en situaciones parecidas y necesitamos compartirlo. De esta forma, un grupo de crianza es un espacio ideal para compartir esos miedos, inseguridades y dudas con las que nos recibe la maternidad.

“Quiero volver a lo social, a hacer comunidad y en mi barrio”, cuenta Irene. Al final “la sostenibilidad es lo que te rodea”.

¿Cómo te imaginas el proyecto en un futuro? Hace un tiempo hubiese pensado en crecer, ahora solo quiero que crezca de forma orgánica: ¡lo que surja! Por ahora espero que las mamás que vengan pasen un buen rato en nuestro espacio de crianza, y que todo lo que tenga que salir, salga de forma orgánica.

¿Cómo vinculas tu proyecto personal con la crianza de tus hijas? Creo que este proyecto me ayuda a transmitir mis valores a mi hija, enseñándole que las prendas son duraderas, no tienen género, etc. Por ejemplo, intento que el armario de Olivia (5 años) sea lo más neutro posible, y que no esté hiper-estimulada todo el día. Suficiente tiene con los inputs externos. Le doy libertad para elegir su ropa y hacer las combinaciones que quiera, pero dentro de unas prendas que considero adecuadas. Eso sí, tiene algunas excepciones de brilli brilli que ahora le encantan, y las combina como ella quiere. Este modelo es algo que se ve de forma muy clara en La Tribu Basics.

Cuéntanos un poco más acerca de La Tribu Basics. Pues se trata de prendas de género neutro, van de los 3-6 meses a los 8-9 años. Son pantalones y camisetas básicas para ir al cole, dormir, llevar como leggings o medias… Se pueden combinar como quieras. Utilizo colores suaves porque nos recuerdan a la naturaleza.

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En la nueva colección cápsula orgánica encontramos una camiseta rosa con el mensaje “FeMINIst”. ¿Qué mensaje hay detrás de este modelo? Este modelo tenía que ser rosa, no podía ser de otro color porque precisamente quiero que un niño pueda llevarlo también.

Aparte de este modelo rosa, la gama de colores nos traslada a la naturaleza y nos arraiga a la tierra. ¿Cómo decidiste la paleta de tus prendas? Muy fácil: la gama de colores soy yo. Me salen de forma natural igual como el diseño de las prendas. Luego tengo unos bodies por ejemplo teñidos con aguacate de forma natural por Magnolia Olivia, pero para el resto de prendas, necesitaba elegir 4 colores que combinaran entre sí – no podía permitirme más-, y los cuatro que elegí son los que mejor me representan.

¿Cómo empezó tu inquietud hacia la sostenibilidad? Viví un año en Berlín y allí aprendí mucho: markets, tiendas de segunda mano, y todo lo hecho a mano tienen allí una gran presencia. El estilo Waldorf, las bolsas de tela que ya se llevaban hace diez años… Todo este campo está muy avanzado y te das cuenta de que otra forma de consumir y vivir es posible.

Ya hace más de diez años que viví allí, y por aquel entonces ya te cobraban por una bolsa de plástico, o te imponían un impuesto por estar consumiendo plástico, que era devuelto si devolvías los envases, asegurando el ciclo controlado de los productos y envases. En aquel momento yo me enfadaba cuando me cobraban por la bolsa de plástico, no podía entenderlo. Ahora me doy cuenta de lo atrasados que estábamos aquí.

Cierto. Con tu proyecto ayudas a transmitir estos valores de sostenibilidad no solo a tus hijas sino a todos los que te seguimos de cerca y llevamos los mensajes de La Tribu. Sí, eso es lo que me gustaría. De hecho ahora estoy preparando unos cuentos que saldrán para el Día de la Madre, mostrando diversidad familiar, ecología, feminismo… Aparecerán niñas con el pelo corto y niños con trenzas, algo que pueda leerse de forma más llana o ir un poco más allá. En mi caso por ejemplo, lo veo un soporte para poder ahondar un poco más en estos temas con mi hija, que a veces son difíciles de tratar.

Así pues Irene lo tiene claro. La tribu es un proyecto que va más allá de la moda. “Es un proyecto que va de hacer comunidad, de la Tierra y de la maternidad. Se trata de hacer una moda más consciente: cuidando mejor nuestras prendas y comprando solo cuando sea necesario”.

Acabamos el encuentro pidiéndole que se defina con una frase, y lo tiene muy claro:

“como madres somos capaces de cambiar el mundo con el amor como motor”.

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