Entrevista a La Ecocosmopolita: «Ser sostenible es una búsqueda constante de equilibrio»

Yve Ramirez está detrás de La Ecocosmopolita, de «Usar y Reusar» y es autora del libro recién publicado «Residuo Cero». Solo con esta breve introducción ya podemos hacernos a la idea de que detrás de todos estos proyectos encontramos a una mujer fuerte, emprendedora y con mucho que contarnos sobre cómo vivir de forma más sostenible y sin residuos. Una mujer de la que tenemos mucho que aprender. Os dejamos con las palabras de Yve, en esta entrevista que nos ha permitido conocerla un poco más, y esperamos que la disfrutéis tanto como nosotras:

¿A quién encontramos detrás de La Ecocosmpolita? Defínete en tres palabras  ¡Difícil! pero digamos: mujer, emprendedora, madre.

¿Cuándo nació La Ecocosmopolita y qué te impulsó a crear el blog? Nació en 2013 y me impulsaron muchas realidades a la vez. Por un lado, una búsqueda de crecimiento personal. Estaba escribiendo sobre temas que me aburrían y me di cuenta de que era malo que no me pagaran por escribir sobre algo que me apasionara, peor era dejar de hacerlo por ese motivo. Además, había comenzado un cambio de vida que me hacía descubrir cosas nuevas cada día y pensaba que podían ser útiles a otras personas. Finalmente, lo que acabó de canalizar estas inquietudes en forma de blog, fue que sabía que necesitaba actualizarme profesionalmente: el mundo de la comunicación digital estaba ahí fuera y yo aun no formaba parte de él. Pensé que mejor que hacer un nuevo máster, era comenzar a experimentar con ella y aprender del ejercicio.

¿Qué significa para ti ser más sostenible? Por decirlo en muy pocas palabras: vivir con plena consciencia de que formamos parte de un sistema vivo, que es este planeta, y de que todas nuestras acciones tienen consecuencias directas e indirectas en el resto de elementos de este sistema, y desde luego, vivir con plena responsabilidad sobre estas.

¿Cómo definirías tu relación con la sostenibilidad en tu día a día? Si hay alguna cosa que te haya costado más implementar, cómo es la vida con niñas intentando ser más sostenible… Es una búsqueda constante de equilibrio. Hay días en las que todo va sobre ruedas, y hay días en las que todo se “desmadra” un poco y cuesta responder al 100% a los principios que con tanta dedicación he ido perfilando en estos años. 

Ser madre es una labor hermosa y a la vez muy exigente, emprender en España hoy es especialmente complicado y vivir de forma sostenible es ir contracorriente. A veces es complicado cumplir con todo tan bien como quisiera, pero en esos momentos en los que todo se hace cuesta arriba, intento hacer lo mejor que puedo y no autocastigarme por los objetivos no cumplidos.

¿Nos das un pequeño truco para todos los que empiezan y quieren ser más sostenibles? Muchas veces la dificultad principal es saber por dónde empezar. Yo creo que no hay una forma única de comenzar. En este mundo de la vida sostenible me encuentro con personas que han usado muy distintas “puertas de entrada”. Desde personas que comenzaron por la moda después de haber trabajado para la industria textil (o haber sido consumidoras empedernidas), hasta personas que comenzaron por la alimentación o por una preocupación por el cambio climático. Hoy muchas personas están tomando consciencia del problema del plástico y sus primeros cambios de hábitos están dirigidos a la prevención de residuos. 

Lo bueno es que todo está entrelazado, y una vez comienzas a cambiar cosas en tu día a día y a informarte, el cambio se va extendiendo a otras facetas y haciéndose más profundo. Así que mi consejo sería pensar en qué te preocupa más, averiguar qué cambios puedes incorporar hoy en ese sentido de forma más fácil, y no parar de informarte, que a partir de aquí el proceso será imparable.

¿Cómo es el día a día de La Ecocosmopolita? Cuéntanos un poco más acerca de ti. ¿Ha sido difícil dedicarse a la creación de un mundo más sostenible?  No siento que haya sido especialmente difícil, seguramente porque fue muy espontáneo. Yo buscaba aprender y compartir con otras personas, y el blog fue ganando poco a poco más apoyo, vinieron propuestas de colaboraciones, charlas, actividades… Sí que le he dedicado muchísimas horas, pero durante unos cuantos años era un hobby que simplemente me aportaba felicidad y creo que ese ha sido el secreto del éxito. Me ha permitido mantener la autenticidad.

La parte difícil es la inherente a cualquier mujer, madre y trabajadora del día de hoy, como te comentaba antes. Lograr conjurar todas estas realidades y minimizar los conflictos entre ellas. Emprender siempre es complicado, más cuando sigues estrictos códigos de ética, pero si emprendes en algo que te encanta y que sabes que está teniendo un impacto positivo, el peso se alivia mucho.

También estás detrás de “Usar y Reusar”, ¿cómo surgió la iniciativa de crear un portal de venta online de productos zero waste?  Cuando La Ecocosmopolita ya tenía un buen número de visitas y una comunidad fiel, comencé a pensar que llegaba la hora de que todas esas horas de trabajo invertidas me permitieran dar un giro a mi carrera. Tere, por su parte, que es una de mis amigas más cercanas, estaba también buscando un nuevo camino después de una larga baja por maternidad. 

Pasamos casi un año dándole forma al proyecto inicial, y finalmente nació la idea de una tienda donde queríamos reunir alternativas que a nosotras nos habían sido difíciles de encontrar, como las bolsas de tela para comprar a granel, las botellas de acero (entonces la mayoría eran de aluminio) o las compresas de algodón ecológico. No teníamos ni idea de comercio online ni mucho menos, teníamos poco dinero que invertir, y no estábamos en condiciones de asumir grandes riesgos, pero estábamos seguras de que hacía falta algo así. Poco a poco hemos ido acabando de perfilar la tienda, conociendo mejor las necesidades de nuestra comunidad y creciendo sobre seguro. Sí, nos ha ido bien esta fórmula de cautela. 

¿Cuáles crees que son los principales puntos fuertes y débiles de la ciudad en temas de sostenibilidad? Un punto fuerte importante es que es, a pesar de todo lo que queda por mejorar, Barcelona es invita a caminar, tiene un buen entramado de transporte público y es bastante amable para ir en bicicleta, sobre todo si comparamos con otras ciudades. Desde luego, es lo que me enamoró de Barcelona ya en 2001 y se ha avanzado infinitamente desde entonces. 

Por otra parte, hoy tenemos una amplísima oferta de tiendas para comprar a granel, y cada vez más alternativas para un consumo sostenible. Llevamos mucha ventaja a otras ciudades y la tendencia es creciente.

Otro aspecto es el social. En Barcelona se hace comunidad, se hace barrio. Hay una cultura asociativa que fácilmente lleva a una mayor responsabilidad ambiental: porque si hacemos comunidad, entendemos más fácilmente la importancia de cuidar de aquello que es de todos.

El principal punto negativo, para mí, es la falta de control en materia de turismo, que tiene consecuencias negativas para todos. La gentrificación, los absurdos precios de la vivienda, el trabajo precario, los comercios al servicio del turista (que por ejemplo se traduce en muchísimos residuos), la inhabitabilidad de algunas zonas de la ciudad… Para que un sistema sea sostenible, tiene que tener en cuenta el equilibrio en todos los sentidos y en Barcelona me temo que hay un desequilibrio muy grande producto del turismo.

Otra cosa que he lamentado mucho desde que llegué a Barcelona es la poca vegetación de la ciudad. Basta de parques de cemento, Barcelona necesita jardines y árboles. Yo sueño con una ciudad más verde, con cada vez menos coches y más carriles de bicicleta, más vías peatonales arboladas, más comercio local, tan mermado en los últimos años.

Dinos cuál es tu mantra, esa frase que te motiva y te representa en tu día a día. Menos que una frase. Solo te diré una palabra: esperanza. La esperanza es mi alimento. Sin esperanza, no estaría donde estoy.

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