Por qué tener demasiado ya no es suficiente: las 5 preguntas definitivas antes de comprar una nueva prenda

Vivimos en un mundo que va más rápido que nosotros, más rápido de lo que nuestros cuerpos pueden ir o nuestras cabezas pueden pensar. Leyendo Wardrobe Crisis, de Clare Press, nos encontramos con la reflexión que este texto lleva por título. Así que hoy queremos reflexionar acerca de nuestra forma de consumir ropa.

En primer lugar, no consumir ropa como el fast fashion nos ha acostumbrado, no significa que tengamos un discurso anti-moda o que nos queramos alejar de la moda. Más bien al contrario. Aquí estamos también las que leemos rigurosamente cada mes el Vogue y el Elle, las que estamos suscritas a modaes.es y las que tenemos a BOF y WGSN como gurú. Aquí la reflexión es otra: ¿Cómo deberíamos consumir la moda? ¿Lo estamos haciendo de la forma correcta?

A día de hoy, tener demasiado ya no es suficiente. Aun no estamos disfrutando nuestra última adquisición que ya estamos buscando la siguiente. ¿A alguien le ha pasado que le ha llegado un paquete que ha comprado online y ya no se acuerda de lo que había comprado? A mi sí. Horas y horas añadiendo y eliminando cosas de “la cesta”, para luego ni acordarnos de si habíamos elegido los pantalones en azul o en negro. 

Consumimos por los ojos, obsesionados por la inmediatez y sin pensar a largo plazo. Y sobre todo: muchas veces lo que compramos nos decepciona rápidamente o nos olvidamos de ello. Tenemos tanta información a nuestro alcance, tanto por elegir, que acabamos comprando cosas que ni se nos habían pasado por la cabeza que necesitábamos cinco minutos antes, y de repente nos parecen imprescindibles. 

Así que necesitamos tener un plan. Necesitamos poder acudir a una misma forma de organizar nuestras compras antes de hacerlas, un concepto fácil que a nuestra mente siempre le sea fácil de llegar antes de caer en la trampa del ritmo frenético de nuestro día a día: 

¿Qué 5 preguntas debo hacerme – definitivamente – antes de comprar una nueva prenda? Intégralas en tu mente o apúntatelas en un papelito y llévalo siempre contigo en el monedero. Y sí, fijaros que aquí ya hablamos de comprar y no de alquilar o de pedir prestado, porque no nos engañemos, vivir apartado de las grandes marcas no es fácil, y mejor ser realistas y afrontarlo desde el principio. Así que esta sería una guía práctica para actuar de forma consciente por si nos encontramos delante de una tentación, por ejemplo en un Zara: 

1. ¿Realmente lo necesito? Y lo más importante para poder respondernos, ¿Cómo sé si lo necesito? Para saber si realmente necesitas esa prenda te invitamos a dejar madurar la idea en tu cabeza o en un board de Pinterest. Hazte un álbum de fotos de las prendas que quieres en tu móvil o en Pinterest, y deja reposarlas. Piensa cómo las combinarás, si realmente no tienes una prenda que haga esa función en tu armario, si te gusta tanto como el primer día que la viste,… Deja que la idea madure. 

2. ¿Es esta la prenda? ¿Sabes que lo necesitas, pero realmente es esta la prenda que buscas? Sé exigente. Investiga sobre marcas, tejidos y procedencia de la prenda, antes de comprarla. Cuanto más sepas de ella antes de comprarla más valor le darás. 

3. ¿Me la pondré más de 30 veces? Visualiza tus looks con esa prenda. Ya os hemos hablado otras veces del concepto #30wears de Livia Firth, y bien, está claro que no todas tenemos el armario – ¡ni la familia! – de Livia, pero podemos adaptar el concepto a nuestra realidad. Antes de comprarte la prenda, aunque estés probándotela en la misma tienda, piensa si con otros zapatos, pantalones, camisetas, que tienes, te la pondrías igual. A veces pasa que te compras una prenda porque justo encaja con el look que llevas ese día, pero hay que mirar más allá. 

4. Prenda base vs. prenda complemento: nos gusta introducir esta distinción para clasificar de forma muy fácil todas las prendas. Piensa si la prenda que vas a comprarte te será una prenda base y clave en tu armario (pantalones para ir a trabajar, denim, camisetas lisas, abrigo, zapatillas, jersey…) o si por el contrario se trata de una prenda complemento (una capa, un poncho, prendas estampadas o con dibujos, tejidos o materiales poco cómodos o flexibles, ropa de fiesta….) Estas prendas “de temporada” tienen más posibilidades de acabar en el fondo del armario en pocos días. Por ejemplo: un jersey rojo con un reno de Papá Noel dibujado, seguramente tendrá un recorrido muy corto, y en cambio un jersey negro será mucho más versátil. 

5. La calidad: la calidad es clave. Que ese jersey que te gusta no haga bolas ni pique, que el pantalón tenga una goma que no se dé en dos días, que la camiseta no encoja, que la blusa se pueda lavar bien… Ten en cuenta todos los detalles que puedan hacerle la vida más fácil a tu prenda y a ti misma, porque todo ayudará a que esta prenda tenga una vida útil más larga. Quizás es mejor invertir en un jersey que en cinco, pero que ese jersey te dure muchísimos años. 

Te invitamos a tener en cuenta estos cinco puntos antes de comprarte una nueva prenda, y a aplicarlos en la medida de lo posible. Intenta planificar tus looks con antelación, por ejemplo, no compres el look de tu cena de Navidad la semana antes porque comprarás cualquier cosa a cualquier precio. Conoce bien tu armario y planifica como quien planifica los menús de la semana. Cambiar nuestra forma de comprar moda podrá ayudar a mejorar el mundo.

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