5 claves de un armario cápsula desde una perspectiva circular

Por @dawamoru

Últimamente leemos mucho en redes sociales sobre 2 tópicos: los beneficios del armario cápsula y la adopción de la economía circular por ciertas empresas. Cuando desde Wear it Slow me comentaron para entrelazar estos 2 temas me pregunté: ¿Qué elementos hacen que un armario cápsula encaje dentro de los parámetros de la economía circular?

A continuación voy a explicaros algunas prácticas a tener en cuenta a la hora de elegir nuestras prendas. También compartiré algunos consejos que ayudan a comprender el metabolismo de un armario cápsula con perspectiva circular.

1.La calidad y materia prima sostenible ante todo

  1. Cuando elegimos nuestra prenda, además de que nos guste deberíamos de leer bien  la etiqueta para así tener en cuenta el tipo de fibra utilizado y la pureza de ésta. Por ejemplo, las fibras renovables  tienen un menor impacto sobre el medio ambiente que las fibras minerales provenientes de fuentes no renovables. Hay fibras vegetales, como el lino o el cáñamo, cuya producción tienen un bajo consumo energético y de agua. Por otro lado, cuando una tela es monomaterial, es decir, 100% de un solo componente, es mucho más factible que se pueda reciclar en su fin de vida o incluso compostar. Por eso intentaremos evitar las composiciones que contengan mucha mezcla.
  2. La calidad del producto nos lleva a considerar los principios del movimiento Slow: consumir bueno, justo, limpio y lo más cercano posible. Las producciones de fibras ecológicas, además de cuidar la biodiversidad de la tierra y de las personas, evitan el uso de muchísimos pesticidas y fertilizantes de origen petroquímico. Recordemos que la producción de algodón convencional utiliza un 16% del consumo mundial de insecticidas. Aquí es donde elegimos apostar por marcas cercanas y de confianza, proyectos circulares y pequeños productores.
  3. El ecodiseño es una práctica que considera acciones orientadas a la mejora medio ambiental del producto en todas las etapas de su ciclo de vida. De esta forma podemos encontrar proyectos que trabajan con una metodología de corte y patronaje zero waste, así como productos elaborados con residuos textiles.

2. Hazla durar

Además de leer la etiqueta es muy importante que amemos las pocas prendas que tenemos, es decir, que nos gusten, que nos encanten, para no aburrirnos de ellas con el cambio de estación.

  1. Cuando amas algo, lo cuidas de verdad y aquí entran las prácticas de uso y lavado. Aunque nos cueste creer, el mayor impacto medio ambiental generado por la ropa es ocasionado por su ciclo de uso y de lavados. Si optamos por fibras vegetales como el lino y el algodón, éstas ayudan a reducir el olor corporal, ya que tanto el cuerpo como la prenda respiran. El mito del lavado y perfumado cae por su propio peso cuando ponemos en marcha prácticas de vida minimalista donde lavamos siempre y cuando sea estrictamente necesario.
  2. La elección de los jabones para la limpieza es crucial para el mantenimiento de la propia prenda y el impacto medio ambiental sobre el agua. Optaremos por jabones ecológicos que aseguren cuidado para la prenda así como un impacto inocuo en su fin de ciclo sobre la vida acuática o marina.

3. La procedencia de los colores

  1. Debemos elegir ante todo un color que nos favorezca. A las personas de piel más oscura nos favorecen los tonos tierra y a las personas de tez más clara les van mejor los tonos fríos. Recordemos siempre que cuanto más nos favorezca una prenda mayor vida útil tendrá.
  2. Los colores naturales de las fibras siempre contaminan menos la tierra y el agua que las telas teñidas. Además, las fibras antes de ser teñidas nos hablan de su procedencia, personalidad, clima y la tierra originaria. Por ejemplo, el lino que procede de tierras más húmedas, antes de ser blanqueado y teñido tiene un color gris más oscuro que otro lino cultivado en tierras secas.
  3. Los tintes de origen natural, que en su mayoría son de procedencia vegetal, tienden a ser colores más pasteles y tienen la característica de combinar muy bien entre sí. Además muchos tintes naturales como pueden ser los elaborados con ortigas y otras plantas viváceas, pueden vertirse a la tierra y ejercer como acelerador de compost o fertilizante.

4. Los diseños combinables

  1. La clave del armario cápsula es que todo debería de combinar con todo. Las prendas que son atemporales no pasarán nunca de moda y las prendas multiestación podemos usarlas la mayor parte del tiempo. Por ejemplo una chaqueta fina de lana en invierno puede convertirse en tu prenda más abrigada para las noches de verano. Un diseño minimalista como The Nordic leaves está pensado para conjuntar todas las prendas entre sí, además de que son cortes muy rectos que favorecen el mínimo despilfarro textil.

5. Alargando la vida útil de cada prenda

  1. Reparar y reacondicionar las prendas es un elemento vital para alargar la vida útil de ellas. Para esto, hay proyectos como el de  JantziAgain, que es un lugar de encuentro en Donostia para intercambiar ropa, ideas y conocimiento sobre costura, moda y cuidado de las prendas.
  2. Para la Reutilización y reventa de prendas tenemos muchas plataformas donde podemos bien regalar o vender aquello que ya no daremos más uso. Cabe destacar el proyecto de fashion sharing Ecodicta, donde pagando una suscripción  recibes ropa para usar durante un tiempo que una vez transcurrido se devuelve para evitar la acumulación.
  3. El reciclado textil gasta un 80% menos de recursos que la producción de fibra virgen. Algunas empresas como Thinking Mu a través de procesos mecánicos están logrando triturar sus antiguas prendas, previamente recopiladas y convertirlas en nuevo tejido. Otras, como Ekomodo crean productos, carpetas y fundas con plástico reciclado.

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