Yoga para niños: por qué tu bebé debería practicar yoga desde el nacimiento

Por @mamizenmamizen

Hace 5 años que comenzó mi andadura como profesora de yoga niños y yogafamilias. Desde la primera clase que impartí me he dado cuenta de los grandes beneficios que aporta el yoga en los niños. Pero ahora, más que nunca, lo compruebo día a día en mi hijo de tres años. 

La primera pregunta que suelen hacerme es ¿A partir de qué edad pueden dar clase los niños? ¡Siempre respondo lo mismo, desde que nacen!! Para mí el yoga es una filosofía de vida, una manera de entender nuestro paso por este mundo de una forma consciente y plena y eso se puede enseñar desde el nacimiento. Primero, a través de los sentidos, los masajes, los ejercicios sensoriales (que, por otro lado, gustan tanto a los bebés) para después ir incorporando asanas, ejercicios de respiración y relajación, mindfulness, mantras, mudras…

Mi hijo, desde que es un bebé, asiste conmigo a todas mis clases y, en casa, a diario, practicamos ejercicios. La primera vez que hizo un ejercicio de yoga, por propia iniciativa, fue a los 18 meses, fue un ejercicio de respiración y, desde entonces, me pide él que practiquemos juntos.

¿Cualés son los mayores beneficios que he observado de la práctica del yoga en niños pequeños? Para mí, hay dos fundamentales:

1. Por un lado, el conocimiento de su cuerpo y de la capacidad que tienen para controlarlo a través de la respiración. Y esto, en niños pequeños, tiene una gran importancia ya que les ayuda en las tan “temidas” rabietas. 

Los niños son capaces, a través de la respiración, de gestionar, calmar y canalizar su energía. Mediante la práctica diaria de ejercicios de respiración (con velas, plumas, pomperos.) aprenderán, de forma inconsciente, a relajarse.

2. Por otro, la conciencia que adquieren de sus emociones. Aprenden a identificarlas, a ponerles nombre, a hablar sobre las mismas. Esto es fundamental en esa etapa tan difícil que comentaba anteriormente de las rabietas. No es lo mismo una rabieta infantil que nazca de la rabia que de la tristeza. Su gestión será diferente. Y la forma en la que podemos ayudar a nuestros hijos a través del yoga también.

El yoga aporta a los niños grandes beneficios tanto a nivel físico como emocional y espiritual, entre ellos:

  • Coordinación, concentración, memoria, creatividad, atención e imaginación,
  • Calma emocional y relajación, lo que lleva consigo un menor nivel de estrés (tan importante hoy en día teniendo en cuenta esta sociedad en la que vivimos de las prisas y la inmediatez),
  • Conciencia, de sí mismos y del mundo que les rodea, así como una armonización y equilibrio de su personalidad y carácter.
  • Flexibilidad, agilidad, equilibrio, estiramientos (¡tan importantes en nuestro día a día y que ningún adulto hacemos, pero si enseñamos a nuestros hijos a adoptarlo como hábito les estamos regalando un tesoro!) y mejoría en los hábitos posturales de la columna vertebral.
  • Respeto a uno mismo y los demás y una mejor comprensión e interacción con los demás. Seguridad en uno mismo y autoestima,
  • Mejoría en los hábitos de la respiración y empleo de la misma para calmarse y canalizar su energía.
  • Perfeccionamiento de los sentidos.

El yoga es una manera divertida de desarrollar el potencial creativo de nuestros hijos, mejorando su concentración y autoestima, así como la interacción con los demás.

A través de la práctica del yoga los niños no solo jugarán, sino que desarrollarán sus habilidades tanto a nivel físico como emocional.

¡Incorporar la práctica del yoga, la meditación y la relajación en la vida de los niños les permite centrarse en su respiración, relajarse o estirarse, para sentirse más tranquilos, revitalizados y listos para estar sanos y felices en su día a día!

Como decía el Dalai Lama , “Si enseñáramos meditación a cada niño de ocho años erradicaríamos la violencia en tan solo una generación”.

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