Tecnología y moda: ¿a favor o en contra?

moda sostenible y tecnología - wear it slow

Desde la Revolución Industrial en el siglo XVIII, se ha partido de la idea de que añadir tecnología hace que podamos producir y trabajar sobre los materiales de forma más rápida, eficiente y económica. Se ha visto la tecnología como una forma de solucionar un problema, de mejorar algo que no funciona y de aportar una mejora. Sin embargo, este enfoque deja de lado el impacto ambiental que puede conllevar la tecnología.

Priorizando siempre la elección de la tecnología, hemos llegado al sistema de producción textil (y tantos otros) actual. Pero hoy vamos a ver cómo puede ayudarnos la tecnología a mejorar el proceso de fabricación: gran parte de los procesos actuales para producir una prenda son necesarios, pero su impacto medioambiental puede reducirse. ¿Cómo?

Con la tecnología, podemos reducir el número de pasos en el proceso. Agilizarlo nos puede permitir ahorrarnos pasos y por lo tanto, reducir las emisiones de químicos.

  • Automatizando y minimizando el sistema de uso de químicos en el proceso de producción.
  • Reduciendo energía y agua durante el proceso de fabricación.
  • Eligiendo técnicas de producción limpias: re-usar materiales y productos.
  • Reduciendo residuos en la producción.

Los principales objetivos son reducir agua, energía y tóxicos químicos en la industria textil. Si con la ayuda de la tecnología se puede ayudar en eso, será una opción a considerar.

Y ¿cómo puede la tecnología ayudar a reducir el impacto ambiental? Una propuesta son las impresiones 3D y prendas hechas a partir de una sola pieza, que ayudan a reducir energía y gastar entre un 30 y un 40% menos de energía que en una producción convencional. Además, con este tipo de producción se eliminan los costes de post-producción y se permite producir bajo demanda, sin que esto suponga ningún coste extra. ¿Una nueva forma de enfocar la industria de la moda? Está por ver.

Lo que vemos de forma clara es que la forma de entender la moda tiene que cambiar, tanto desde un punto de vista personal (la forma de consumir), como desde un punto de vista profesional en el sector (la forma de producir).

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