Mindful eating, practica la atención plena a la hora de comer

mindful eating - comer despacio - moda sostenible wearitslow

Por Mercè Montané i Gil, fundadora de www.naturalmentsalut.cat.

Mindfulness, palabra inglesa que se ha traducido como “Atención Plena” o “Plena Conciencia”, es un concepto que proviene de la cultura budista. Significa prestar atención de manera deliberada y consciente a la experiencia de “este momento” con interés, curiosidad y aceptación, sin juicio ni recriminación.

Es a través de esa Atención Plena que se toma conciencia tanto de lo que está sucediendo en el mundo exterior, como de aquello que ocurre en nuestro mundo interior –nuestras sensaciones, emociones y pensamientos-. Así, al hablar de Mindful Eating, nos estamos refiriendo al proceso de poner atención a nuestra experiencia a la hora de comer. Implica comer atentos, con cuidado, con una consciencia amable, curiosa y sin juicio, tanto de los alimentos que comemos, como de los pensamientos, sensaciones corporales y emociones surgidas durante todo ese proceso. Sabemos que la alimentación está íntimamente relacionada con la salud. “Somos lo que comemos” reza el dicho, dejando claro que buena parte de nuestra salud está en manos de la alimentación.

Además, la forma en que nos relacionamos con la comida es un reflejo de cómo nos relacionamos con nosotros mismos, con nuestras emociones y también, con nuestro entorno. De ahí, la importancia de realizar una alimentación consciente. La ciudad nos atrae, si bien el estilo de vida urbano, acelerado, con prisas y falto de tiempo, nos puede llevar a desconectar de nosotros mismos y a perder de vista nuestras prioridades. Veamos dos situaciones que quizás te resulten familiares: La pantalla de tu ordenador marca las 13:25. Sonríes para ti. Pronto será la hora de la comida. Los cereales del desayuno quedan muy lejos y literalmente te estás muriendo de hambre. Y al poco, te encuentras engullendo, sin apenas ni masticar, un sanwich de dos pisos que alguien te ha comprado en la máquina de vending. Mientras tanto, sigues aporreando sin piedad el teclado del ordenador porque se te está echando encima esa deadline, único pensamiento que ocupa tu mente desde hace dos días. Llegas a casa y encuentras a tu compañera de piso, sentada ante el televisor, devorando compulsivamente una caja de galletas de chocolate. Te explica que hoy no ha tenido un buen día y además acaba de discutir con su novio por whatsapp. Sí, ya sabe que eso que siente es hambre emocional, que esa no es manera de cenar, pero dice no poder evitarlo, aunque después se sentirá culpable. Estos dos casos no tienen un mismo origen, pero sí derivan en una misma manera de comer inadecuada, insatisfactoria y desequilibrada. Con una falta total de consciencia estas dos personas han tragado los alimentos sin haber saboreado un solo bocado, sin siquiera tener conciencia de qué o cuánto han comido y, mucho menos habrán experimentado las sensaciones que el acto de comer puede traernos. Y es una pena, porque dicen que las papilas gustativas y el olfato combinado con los sabores básicos pueden llegar a proporcionar más de diez mil aromas.

Naturalmente, no hace falta llegar a situaciones como las comentadas para optar por la práctica del Mindful Eating. Simplemente se trataría de decidirse a querer experimentar lo que siente el cuerpo y la mente al comer de forma más consciente, saborear los alimentos y sentir las sensaciones que producen, sabiendo si comemos por hambre o porque hay algo de nuestra vida que nos desagrada y nos impulsa a comer. Bastaría con practicar Mindful Eating en un sólo bocado de cada comida. Antes de empezar la experiencia respira suave, date tiempo y se amable contigo mismo, no juzgues. Toma un trozo de alimento, observa la forma, el color, su textura, huele su aroma y observa tu respuesta a todos estos matices. Observa tus pensamientos y tus emociones, deja que surjan y desaparezcan. Al poner el alimento en la boca saboréalo, mastícalo y nota como surge el sabor que después irá desapareciendo poco a poco. Quédate con lo que en realidad estás experimentando. Traga el bocado y nota su camino hacia el estómago. Di en voz baja el nombre del alimento y da las gracias por poder comerlo. Comer puede ser un placer. La práctica de comer con consciencia plena puede, además, favorecer la conexión con nuestro interior, ayudándonos a reconocer y remplazar aquello que nos provoca que nuestra vida sea menos fácil.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *