Los 10 mandamientos antes de comprar una nueva prenda

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Sea de forma impulsiva, comprando a través del móvil, paseando o de forma más premeditada, son muchas las formas que tenemos de acabar comprando un producto, a veces pensándolo más y otras menos. Os invitamos a llevar nuestros 10 mandamientos siempre en el bolsillo, para que un impulso nunca os coja desprevenidas. Solemos hablar del reciclaje de una prenda, de hacer limpieza de nuestros armarios, de hacer intercambios de ropa… ¿Pero cómo podemos hacerlo mejor desde el principio? Pensando antes de comprar.

1. ¿Realmente lo necesito? Esta pregunta quizás es la más difícil, o la menos objetiva. Somos conscientes, pero es necesario hacer este primer esfuerzo. Intenta visualizar tu armario y toma conciencia: es un impulso o es algo que ya andabas buscando hace tiempo? ¿Lo podrás combinar con el resto de prendas que tienes? Para ponerte un ejemplo, intenta imaginarte rápidamente en tu cabeza al menos 3 looks con esta prenda, con lo que ya tienes. ¿Te ha sido fácil?

2. ¿Es normal que sea tan barato? Esta pregunta nos la tendríamos que hacer mucho más, sobre todo porque el precio suele ser nuestro único motivo para decidir si compramos o no una prenda, y no debería ser así. Es inevitable que el precio sea un factor más, pero no debe ser lo que nos entre por los ojos. Piensa en lo que cobras o esperas cobrar por tu trabajo, e imagínate cómo se puede pagar un sueldo con el precio que vas a pagar por tu producto. ¿Te parece coherente? Si la respuesta es si, ¡ya tienes un motivo más para seguir adelante con tu compra!

3. ¿Podría comprar la misma prenda de forma orgánica o de comercio justo? Valora la prenda que tienes entre las manos o delante de la pantalla de tu móvil. Por ejemplo, si se trata de una camiseta blanca que puedes encontrar fácilmente en muchos sitios, podrías comprarla en algún otro lugar de comercio justo o que aportara algún beneficio a alguien más? El producto es importante, pero el dónde lo compramos también. Nuestra decisión podría afectar a la vida de muchas personas.

4. ¿El packaging es excesivo? Muchas veces no se trata solo del producto, sino de todo lo que le rodea. El packaging es uno de los factores más importantes, ya que se trata de otra cadena de producción que también afecta a nuestra compra: ¿está hecho de material reciclado? Vigila que no te den una bolsa de plástico (y te la cobren), porque ya estarás contribuyendo a la contaminación de residuos como es el plástico.

5. ¿Se puede reciclar? Piensa en qué pasará si un día dejas de querer esta prenda, ¿qué puedes hacer con ella? Mira si se puede reciclar, si está hecha de un material reciclado o que pueda tener otra vida. (Por ejemplo, el poliéster tarda cientos de años en degradarse, y está en casi todas nuestras prendas).

6. ¿Cuánto se le ha pagado a quien ha fabricado la prenda? Esta es información que no solemos tener cuando vemos a simple vista una prenda, por lo que es bueno que no compremos de forma impulsiva y antes de comprar investiguemos un poco más acerca de la marca, cómo y dónde produce, si ha compartido alguna política de conducta de sus fábricas y empleados, etc. Esto nos hará reflexionar sobre a quién le estamos dando nuestro dinero y nos ayudará a tomar una decisión.

7. ¿Cuántos km ha viajado hasta llegar a mis manos? Esta sí que es fácil… o no. Hay una primera parte que si, en un momento podemos coger la prenda, mirar su etiqueta y saber dónde se ha producido. Este ya es un primer indicador, pero lo que no sabemos es desde qué almacén se nos ha enviado la prenda, o hacia cuántos países viajan las prendas como la nuestra para llegar a todo el mundo. Pero pensando en dónde se ha producido, ya podemos establecer unos parámetros: ¿habrá llegado en avión? ¿en camión? ¿en barco? La contaminación que supone el transporte del fast fashion es uno de los puntos más importantes y muchas veces no la tenemos en cuenta a la hora de pensar en la contaminación de nuestra prenda: ¡la contaminación no solo está en la prenda!

8. ¿Cómo se puede lavar? Este es otro punto importante a considerar: mira si podrás lavar tu prenda con agua fría y que sea fácil de lavar. A veces hay prendas que por no poder lavar fácilmente las reciclamos rápidamente y no las aprovechamos. Intenta lavar siempre en agua fría y hacer menos lavadoras pero llenas.

9. ¿De qué está hecha? Esta quizás es la única pregunta que nos hacemos, y fijaros, ¡hay muchas más cosas que debemos preguntarnos acerca de nuestra prenda que no son la prenda en sí! Pero sí, hemos llegado a este punto: mira la composición de tu prenda y pon por delante que sea una prenda hecha de materiales ecológicos y orgánicos. Por ejemplo, si es una camiseta de algodón, quizás la podrías conseguir también de algodón orgánico. (Además te aportará más beneficios para tu piel y seguramente la calidad será mejor). Por otro lado, quizás se trata de una prenda que incorpora algún material difícil como las lentejuelas, cremalleras, tachuelas… Muchos de estos materiales también son perjudiciales para el medioambiente, tenlos en cuenta.

10. ¿Me lo voy a poner más de 30 veces? El remate final. Si aún sigues con la prenda en tus manos y no sabes qué hacer, piensa en la vida que le vas a dar: ¿vas a llevar la prenda más de 30 veces? El ejercicio #30wears (o #30wearschallenge) de Livia Firth nos parece muy útil para reflexionar con las prendas que ya tenemos en casa. Apúntate cada vez que llevas una prenda, hay apps muy útiles (como Closet) para organizar tu armario y llevar un control de lo que te pones y lo que no.

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