¿Qué tiene la palabra Vintage que nos gusta tanto?

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Nos transportamos a la segunda mitad del s.XX, cuando la corriente hippy y punk arrasaba en los mercados de segunda mano en busca de una moda anticonvencional que saliera de los valores consumistas y mainstream de la sociedad. En este mismo momento, otra corriente de compra y venta de segunda mano empezaba también a coger fuerza: la de la ropa que tenía un valor especial y por lo tanto su precio era más elevado. A este tipo de productos se les empezó a denominar “vintage” en los años 1960s.

A diferencia de la oferta general de productos de segunda mano que ofrecían los flea markets, los productos vintage eran aquellos que pertenecían a una categoría superior: productos de diseñador, únicos, de valor a nivel de la tendencia de la época, o de mejor calidad. Se tenía la sensación de que los productos antiguos eran de mayor calidad, y vestir este tipo de producto pasó a ser tendencia también entre las grandes celebridades.

A día de hoy, vestir con ropa vintage empieza a ir asociado a vestir moda sostenible, pero el significado de este término presenta un poco de confusión: si bien es cierto que la palabra vintage ha ayudado a darle más valor a la ropa de segunda mano, aun tenemos dificultades para describir su significado: ¿sigue siendo la ropa vintage solo aquella de mayor calidad? ¿Cuántos años tienen que haber pasado para considerar una prenda vintage? ¿Tiene que ser una prenda única o de diseñador? Dejamos el debate abierto.

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Referencia: Jennifer Farley Gordon and Colleen Hill, Sustainable Fashion: Past, Present and Future. Bloomsburdy editorial, 2015

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