¿Qué es la moda? Una reflexión personal

moda_eco_fashion

Que quede claro: “una reflexión personal” es lo que encontrarás en este escrito que empiezas a leer, no la respuesta a la pregunta ¿qué es la moda?. O quizás sí, porque al final la moda – lo veremos al final – es subjetiva, y su definición queda abierta a muchas interpretaciones.

Explico brevemente el porqué de este artículo. En wearitslow intentamos transmitir conocimientos acerca del mundo de la moda sostenible de forma objetiva, para que cada uno aplique estos conceptos de la forma que le sea más conveniente y para que reflexionemos hasta dónde queramos acerca de este mundo. Sin embargo, quería permitirme una reflexión personal para definir “moda”, porque al final, ¿qué sentido tiene hablar de “moda sostenible” sin haber definido antes “moda”? Eso sí, aquí me permitiré más libertades, para definir la moda tal como la entiendo yo, y por lo tanto, tal como se intenta transmitir en weartislow.

Para mí, la moda es arte. Siempre lo he definido así, tanto es así que estudié periodismo de moda porque mi intención era dedicarme a escribir sobre arte, y el periodismo de moda me pareció ser lo que más se acercaba. Entonces poco sabía de moda, sabía más de cuadros y museos, pero la moda se convirtió entonces en un nuevo arte para mí.

La moda, entonces, pongamos que es arte, pero cuidado: cuando digo moda no digo ropa, no todas las prendas son moda, y aquí es dónde entran 3 factores: la voluntad, la sensibilidad estética y la historia. 

La voluntad, porque sin la voluntad de hacer moda no estamos haciendo moda. Una cosa es tejer un jersey para no pasar frío, que tanto podría ser una manta, como un jersey como una bata. Otra cosa es tener la voluntad de diseñar un jersey que además de alejarnos del frío, esté diseñado para gustar, para marcar una tendencia, para diferenciarse o para decirnos algo. También entendemos la voluntad por parte del consumidor, es decir, no solo por parte del diseñador sino por parte de aquél que se viste con voluntad de hacer o estar a la moda.

Y esta voluntad de “crear moda” va de la mano de una sensibilidad estética, que tanto el creador como el consumidor necesitan tener para ubicar cada prenda dentro del marco de la moda. Me explico: sin la sensibilidad de entender la moda como arte, si no nos ponemos frente a ella con la misma sensibilidad con la que miramos un cuadro o visitamos un museo y nos predisponemos a recibir arte, no estamos hablando de moda.

Por último, y también vinculado a los dos factores anteriores, hablo de lo que he llamado “historia”. Historia entendida como “pasado”, pero también podría haberlo llamado “futuro” y no pasaría nada. Con esto me refiero a todas las condiciones externas al hecho de que uno quiera hacer moda, y otro quiera percibirla, que sitúan cada prenda en la historia de la moda: la tendencia, lo que ya ha pasado, lo que vendrá. Sin este factor no podemos enmarcar una prenda en una tendencia, no podemos verla con perspectiva y considerarla rompedora, no podemos entender si nos dice algo nuevo o está hablando un lenguaje de otra época. Aquí es donde encontramos a los primeros creadores de moda: Fortuny, Coco, Yves, pero siendo necesario también mirar más atrás para entender a nivel histórico qué ha sido la moda desde la primera vez que se habló de ella como tal.

alexa-mazzarello-223415

A día de hoy la frontera entre moda y “ropa” se difumina. En mi opinión, se trata más de cómo lo quiera entender cada uno que de las prendas en sí. Por ejemplo, una camiseta básica blanca puede ser moda y no serlo a la vez. ¿Hasta qué punto lo es una camiseta de Zara? Quizás lo es para el diseñador, pero lo será solo para algunos consumidores. Dependiendo de con qué voluntad y sensibilidad estética la compren, y de si son o no son conscientes del por qué de sus formas, de la historia que hay detrás de unos volantes o una transparencia: y en consecuencia, de la tendencia.

Quizás parece que esto no tiene nada que ver con la moda sostenible, pero lo que nos encontramos en este campo es una dificultad enorme para poder diseñar moda tal como quizás les gustaría a sus creadores: sostenible y de forma responsable, pero tal como se imaginan las tendencias en su cabeza. Y muchos nos dicen “yo no sigo la moda, no sigo tendencias”. Ojo, creo que hablamos de cosas diferentes: una cosa es no seguir la temporada otoño invierno que se acerca (pero ¿no vamos a hablar el lenguaje de las grandes industrias, no?), y tener tu propio estilo o colecciones atemporales, pero la otra es renunciar a la moda entendida como la estética o el diseño, en definitiva: al arte. Y aquí hago una crítica (constructiva siempre) al mundo de la moda sostenible: el camino no es fácil, somos conscientes de la dificultad en la producción, los costes y los materiales: pero no renunciéis a hacer arte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *